Y por qué en medio de tanta violencia,
son los muertos los que no cuentan?
Si son sueños perdidos
mas valiosos por prometidos
que la indiferencia que los comenta.
Y si es en hacer lo correcto
donde radica la espantada esperanza,
cómo es que nos cuentan de la matanza
pero no significan nada los muertos?
Cuando el miedo campea
y la justicia solo tiene que ver
con la ignominiosa tarea
de ser corrompido o de corromper,
es cuando mas necesitamos
que cuenten los muertos,
para no seguir como estamos,
para vivir y ser ciertos.
Los muertos son más que nombres:
son familias, afectos, vidas;
son niños, mujeres, hombres,
promesas irrepetibles, ilusiones perdidas.
Y si alguien piensa que son ajenos
y que su dolor no es el nuestro,
que empiece a quererse menos:
nos construye un futuro siniestro.
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