Ejercicios a manos libres de algunos miembros jubilados del extinto taller literario "Ateneo Vallartense" Ricardo Simental, Rafaél Torres Meyer y Paco Juarez.
sábado, 11 de diciembre de 2010
Lenguaje
"¡Qué alivio poder conversar con el mundo!", pensó para sí mismo mientras cerraba la ventana de su navegador de Internet. La imagen de un pulgar levantado cintilando en la pantalla de un ordenador lejano quedó como único testimonio de su charla universal. Pulsar un clic sobre el icónico dibujito había bastado para expresar lo que antes habría requerido por lo menos media docena de palabras.
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Cierto. ¿Cual será el destino de la palabra? El lenguaje sobrevivirá siempre, pero los signos derivan en lo práctico. Seremos pronto ideogramas, solamente? El chino, entonces, no estará más en chino. Pero ahora solo tenemos burdos atajos que asesinan la conversación.
ResponderEliminarMe preocupa que la economía de las palabras termine por asesinar la lengua y nos deje sólo el leguaje. Se pueden escribir microhistorias, claro, eso intento aquí; pero espero encontrar los caminos para, al economizar las palabras, engrandecerlas.
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