Suda y vaya que lo hace copiosamente. No es para menos, el bulto que arrastra está inanimado y pesa un huevo para sus doce años de edad. Resopla, se bate contra sí mismo, lo echa al hoyo y se limpia el sudor. Tres billetes, con tres ceros cada uno, sirven de lápida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario