sábado, 11 de diciembre de 2010

Escribir

Ella bajó la mirada hacia el centro de la vida de él”…no funciona, pensó el escritor uno, oprimiendo la tecla “delete” hasta toparse con “la mirada” de ella. Puros lugares comunes. Trató de imaginarse siendo él, mirándola mirarlo. Trató de imaginarse siendo ella, para describir esos nervios. Imposible. “Se quedó mirando la pantalla un instante” escribe el escritor dos, “y con reticencia intentó la frase de nuevo: Ella bajó la mirada hasta posarla en…no, no, no. No fluye. El escritor uno se levanta, toma la taza de café y se dirige a….” El escritor dos no se decide por un sitio: la cocina, la sala, el interior de la casa (¿acaso su personaje ha estado escribiendo a la intemperie?) “el archivo de pendientes que se acumula en el escritorio, depositando encima la taza”. El escritor dos se disciplina, se concentra y escribe: “El escritor uno había tenido ese cuento en sus sueños por demasiado tiempo. O lo escribía ahora o no lo escribiría nunca. Decidido, se sentó de nuevo ante la pantalla y escribió: “El cuarto se redujo a sombras….no…la habitación se redujo a una silueta que avanzaba hacia ella, un paso solamente y el contacto erizó su piel…..el contacto le cimbró la piel…el cuerpo…el contacto le…” Es inútil. Lo tenía, y lo había perdido. Recurrir a la propia vivencia le traía la intención pero no las palabras. ¿Qué carajos estoy haciendo? se pregunta el escritor dos. El celular vibra y se estremece sobre el escritorio. Lo mira, mientras el aparatejo gira sobre sí mismo, luego cambia de dirección. Parece vivo, piensa, un tanto divertido, el escritor dos. Parece que estuviera…..eso es!. “El escritor uno acercó hacía sí el teclado, un tanto encorvado, y “Se estremeció, con múltiples suspiros cercenándole el alma, y lo sintió cuando se convirtió en ella, profundo, hirviente, respirando a bocanadas y gimiendo palabras que no entendía, desde ya enamorada pero inmersa absolutamente en una languidez.. ” “No voy a terminar nunca, pensó el escritor uno”. No voy a terminar nunca, pensó el escritor dos. El escritor uno abandonó el teclado, escribe el escritor dos, mientras él mismo abandona el teclado, mientras yo ahora abandono el teclado.

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