Ejercicios a manos libres de algunos miembros jubilados del extinto taller literario "Ateneo Vallartense" Ricardo Simental, Rafaél Torres Meyer y Paco Juarez.
martes, 14 de diciembre de 2010
Instantánea
Calcula la luminosidad del monitor con un exposímetro digital. Enseguida abre el cajón derecho del escritorio. Ahí encuentra su colección de gafas protectoras, cada una dentro de su estuche, cada estuche rotulado con símbolos indescifrables. No duda un segundo, elige el tercero de cinco -si se ven de izquierda a derecha- en la segunda hilera -de cuatro-, lo abre, saca una armazón de pasta con diseño retro y lo coloca sobre su cara. Lo que sigue es mecánico: enfoca el monitor hasta que la imagen que destella en éste es nítida, luego abre y cierra los ojos con un sólo parpadeo bien pronunciado. "La gráfica está lista", dice mientras se quita las gafas, "ahora hay que llevarla al papel". Se levanta del asiento y camina hacia la mesa de café que hay cinco pasos más atrás. Sobre ésta descansan un taladro, un sierra quirúrgica y una cámara oscura portátil. El maestro está listo para revelar sus visiones.
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¡Qué no pasaría en el mundo si trepanando cráneos tuvieramos acceso a los cerebros! Desde la cirugía expedita de las ejecuciones hasta la auto trepanación del protagonista, veríamos reveladas las imágenes más terribles y al lado de las más sublimes. Qué imagen amable será la del monitor en cuestión en comparación con esos abismos del cerebro desconocido. Bien por esa cámara cerebrográfica.
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