Ejercicios a manos libres de algunos miembros jubilados del extinto taller literario "Ateneo Vallartense" Ricardo Simental, Rafaél Torres Meyer y Paco Juarez.
martes, 28 de diciembre de 2010
Viaje
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Tres
sábado, 18 de diciembre de 2010
Diletante
jueves, 16 de diciembre de 2010
Amor
Aproximación
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Migración
martes, 14 de diciembre de 2010
Instantánea
Deseo
El sonido le delató: la descubrió tendida en posición deliciosa. Parecía que regresaba de un sueño, con los suspiros descolgándose del largo contorno del cuello y la herida de la boca, siempre abierta, exhalando un aliento increíblemente suave. Ahora que la miraba, se dio cuenta de que no era la del día anterior y sin embargo, ¡se parecía tanto!. Trató de acercarse sin movimiento, con el puro deseo acaecido, para despertarla del todo. Pero moverse era necesario y eso le desalentó. Posó pues, contemplativo, la lengua cerca de su oído. El bífido aletear agitó su cabello y provocó un nuevo suspiro. Le indujo su nombre y ella acarició con sensualidad una cierta parte del cuerpo. ¡Cómo costaba dejarla! ¿Acaso podría llevársela? ¡No!, ¿Cuántas esperarían en vano entonces? Agitó la cabeza y dejó que su mano resbalara sobre ella por esta última vez. La vería de nuevo, siempre en el lecho, el sitio único de encuentro. Ella abrió los ojos, y sin notarle, arrojó las ropas propias y de la cama, poniéndose en pie frente a la ventana, la cabeza echada hacia atrás y el pecho desbordante. Los grillos y las choras le advertían del peligro pero ella no escuchaba, absorta en esa sensación de fuego que remontaba del interior y se alojaba en su humedad generosa. Una sombra se extendió amenazante, cubriéndola toda. Sonaron las seis menos quince. El cuarto recuperó su penumbra, disminuyendo la oscuridad excitada. Ella se movió presurosa hacia el baño, y al accionar el interruptor, giró la mirada, recelosa. Después, tomó la rutina y se montó en el viaje de siempre, satisfecha y al mismo tiempo, deseosa.
lunes, 13 de diciembre de 2010
Claroscuro
Sobredosis
Lectura
sábado, 11 de diciembre de 2010
A las carreras
Corrían alrededor de la madre, una y otra vez, riendo y agitando los brazos. Corrían persiguiéndose uno a la otra sin razón ni sentido, sin saber quien perseguía a quien. La madre platicaba animosamente con la vecina, de todo, de nada importante, de lo único importante. Pasaban los autos y las horas sin contarlas. Eso era entonces. Eres feliz, mami? preguntaba, mirando las manos guardando sartenes y utensilios, deteniéndose un momento para tomarle la cara y decirle. Corrían a la escuela, persiguiendo minutos preciados para llegar antes que cerraran la puerta. No importa quien llegue primero, sino guardar el lugar y no tener falta. La falta que hizo el padre cuando la madre enfermó y su hermano se salió un día de clases, con ella corriendo atrás, para no regresar nunca al estudio. Corría después ella de la mano de ese otro hombre joven, el del aire distinto y los besos ardientes. Corrían para esconderse de todos y tocarse por todas partes, con la urgencia de lo prohibido, descubriendo con eso que nada estaba prohibido. Corrió el otro después, solo y sin su compañía, quedándose ella esperando su adiós y a un hijo que no le dejó creer en la vida. Corrió otra vez con los años para decirle a su madre quien era el que estaba en el nosocomio con una etiqueta de NN y dos agujeros en la cabeza. Y en el funeral de esa madre pensaron que estaba loca cuando corrió varias veces alrededor del cadáver, hasta que alguien la derribó de un abrazo y le inyectaron algo que la durmió por horas. Y desde entonces se detuvo. Y cuando miró jugar a su único hijo le soltó un bofetón y sacudiéndole le dijo: no corras, ¿me oyes? nunca corras.
El muerto, loteria
Lenguaje
Escribir
viernes, 10 de diciembre de 2010
La primera piedra
Las viejas nuevas noticias
Aquí se intenta eso, volver a vaciar algunas cosas y compartirlas entre amigos, como hace muchos años, solo que ésta vez no habrá unas heladas en el medio, o si, eso depende de cada quien.