Le dolía algo que se removía adentro sin lograr asomarse entre tanta
ansiedad y prisa por librarse o liberarse de...que? El trabajo se
perpetuaba con el tiempo montado en una alineada luz de sombras y le
empujaba la imaginación escaleras abajo sin lograr soltarle del
escritorio ajado y en un rincón nada atractivo. Los pies se mueven con
cierto ritmo, junto a las ruedas de la silla giratoria que ahora gira
para volverse en dirección de la pantalla donde aparece el
salvapantallas rebotando sin dirección. Quiere irse, irse ya, huyendo de
las horas que vienen y que pueden encontrarle ahi, en el lugar de las
otras horas muertas sin relevancia. Es tiempo de la salida pero no se
atreve a ser el primero, para no escuchar el ya sabido ¿cómo? ¿ya te
vas? y la risa que le precede cuando vuelve a su sitio. Quiere irse, sin
embargo. Tiene que irse. Mira a su alrededor y recupera la imagen de
ella desde algún dia de muy atrás y un año antiguo. Ella sonrie a medias
y él responde a esa sonrisa. Le mira desde su perspectiva
unidimensional y él se ata a esa mirada con un parpadeo rápido de
desconcierto. Dos latidos le agitan y un timbre desde su izquierda le
hace notar que todavía está ahí, dentro de lo común y corriente. Siente
su propia mano tocando la superficie brillante antes de apagar la
pantalla. Las carcajadas estallan a su espalda. Ella desaparece con la
luz del monitor. Ellos festejan su burla y la atesoran para cientos de
conversaciones grotescas. Él se levanta y sin despedirse, sale a la
puerta, y después al pasillo, donde al pie de la escalera le espera
ella, con la expresión de siempre y el mismo vestido, para llevarle
seguro a cierto lugar donde sólo existen suspiros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario